Vicente Cantatore | Del puerto de Rosario a leyenda del Pisuerga

Don Vicente Cantatore recibió el cariño de la parroquia pucelana por su 84 cumpleaños antes del comienzo del partido que enfrentaba al Real Valladolid y el Atlético de Madrid-

Nacido el 6 de octubre de 1935, en el puerto de Rosario (Argentina), esta leyenda viva del fútbol empezó su andadura militando en las categorías inferiores del Talleres de Belgrano. Como jugador, con tan solo 20 años, dio el salto al fútbol profesional en el Club Atlético de San Lorenzo, cuatro años más tarde sería transferido al Club Atlético Tigre. Este club por aquel entonces, competía en la Primera División B del fútbol argentino. Aunque su paso por éste sería corto debido a no cuajar una gran temporada, le sirvió para que poco después el Club Atlético Talleres de Córdoba le fichara. Sin embargo, en 1960 tuvo que trasladarse a Chile por motivos personales, donde sí pudo demostrar su talento como jugador. Su estancia en Chile le sirvió para adquirir la doble nacionalidad, y para que el Club Social de Deportes Rangers le firmará para las próximas cuatro temporadas hasta 1963. Pero su mayor logro como jugador profesional, fue cuando en 1968 ganó el campeonato nacional de fútbol chileno con el Club de Deportes Santiago Wanderers.

Dos años más tarde se incorporaría al Club Social y de Deportes Concepción en el cual se retiraría a sus 37 años en 1973. Su comienzo fue en el Club Social y de Deportes Concepción en el cual, tan solo un año antes, se había retirado.

El apostar por esta institución, más su paso en los arcos de Lota Schwager en 1976 y el Audax Italiano La Florida en 1979, y aunque cualquiera podría presagiar un futuro lúgubre, le sirvió para formarse como entrenador, que a la postre le supondría el trampolín necesario para dirigir un magnífico plantel en el Club Deportivo Cobreloa. Con esta plantilla logró por un lado, conquistar la liga chilena de forma doble, en los años 1980 y 1982. Y por otro lado, fue capaz de disputar dos finales de la Copa Libertadores contra el Clube de Regatas do Flamengo y frente al Club Atlético Peñarol en esos mismos años.

Con estos logros y habiendo sido uno de los clubes revelaciones de esa época, despertó el interés de la Selección Absoluta de Chile, la cual intentaría echarle el guante. 

A pesar de que debutó en el banquillo de la Roja en 1984 (su estancia fue de 3 meses), en un partido amistoso contra la selección de México, venciendo por 1-0, sus negociaciones con el presidente de la Federación de Fútbol Chilena que por aquella época, era Miguel Nasur no llegaron “a buen puerto”, abandonando así las filas del cuadro chileno. Lo que le impidió dirigir la selección en las eliminatorias para el Mundial de México en 1986.

Al abandonar la disciplina chilena en 1985, en ese mismo año, Don Vicente fichó por el Real Valladolid, club que militaba en la Primera División Española. 

Lo que hay que tener claro es que existen tres etapas de Vicente Cantatore en nuestro club y que estas se reparten de la siguiente manera:

  • Primera Etapa: Temporada 85/86 hasta el 2 de septiembre de 1986 que decide dimitir. En esta primera etapa la Presidencia estaba dirigida por Gonzalo Alonso y la gerencia del club, a nombre de Ramón Martínez.
  • Segunda Etapa: Temporada 87/88 y 88/89 donde se consiguieron el octavo y sexto puesto respectivamente, logrando la primera clasificación para disputar la Recopa de Europa, actual Europa League. También se logró el ser finalista de la Copa del Rey contra el Real Madrid CF.
  • Tercera Etapa: Temporadas 95/96 y 96/97. En esta época presidía el club Marcos Fernández (padre) y cuya vicepresidencia la dirigía Marcos Fernández (hijo). 

No he podido vivir las dos primeras etapas del que siempre será nuestro entrenador. 

Pero si que he vivido su tercera etapa. De las dos primeras, se lo que mi abuelo y mi padre me han contado, al igual que muchos de los que leerán este artículo. Vicente Cantatore, por lo poco que he podido ver y percibir de él, es que es un entrenador con carácter y un genio de la psicología aplicada al jugador. Como toda persona que posee mucho carácter se hace fácil trabajar con él si se le muestra lealtad y honradez. No soy quien para juzgar la situación de sus ceses en las anteriores etapas, pero si en la última.

Cuando Vicente Cantatore Socci llega al Real Valladolid por tercera vez en la historia de nuestro club, le recoge bajo una situación caótica a nivel institucional y en unas condiciones deportivas, que ríase usted de las últimas vividas. El Real Valladolid se encontraba en la última posición a ocho puntos del Salamanca (en la jornada 23ª), el cual marcaba la zona de descenso, y con Antonio Santos como actual Secretario Técnico y entrenador eventual, tras el cese de Rafael Benítez. Y sí, todo esto en el aspecto deportivo. En cuanto al aspecto económico, un club endeudado hasta la saciedad (casi 60 millones de euros, lo que equivaldría a 9.983.160.000 de las antiguas pesetas) por gestiones de directivos dejémoslo en “mediocres”, por no decir otra cosa más grave. Por eso, Cantatore cuando con aquel 3-8 en el Carlos Tartiere, frente al Oviedo, nos salva del descenso situándonos en décimo quinta posición, libres de la promoción de descenso; y cuando la siguiente temporada nos vuelve a meter en Europa por segunda vez consecutiva, diría que era necesario, es más en mi opinión, imperativo hacer el homenaje que se le hizo este domingo, en el encuentro disputado entre el Real Valladolid y el Atlético de Madrid.

Existen grandes paralelismos entre Sergio González y Vicente Cantatore, solo espero que a través del espíritu guerrero del de Rosario junto con la inteligencia emocional de Sergio, y la supervivencia incansable de nuestro histórico club, podamos volver a disfrutar de la competición europea que tantas alegrías nos dieron en épocas pasadas.

¡Aupa Pucela siempre y eternamente agradecidos, Don Vicente!.

Texto: Fernando Pindado González

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