Luces y sombras en el arranque del Real Valladolid Baloncesto

Las primeras semanas del Real Valladolid de Baloncesto han tenido variantes positivas y negativas. Las sensaciones del equipo son buenas en general, pero con grandes notas de falta de compenetración entre los jugadores, algo normal teniendo en cuenta que pilares como Reed Timmer y Mason llegaron una semana más tarde.

El rendimiento del segundo de ellos ha sido bueno, demostrando su potencial anotador, pero sin abusar de individualidades. Por su parte, Reed Timmer, está aún algo “verde” alocado en el juego y no dirigiéndolo con solidez.

Nacho Martín y Sergio de la Fuente han sido sin duda los dos grandes nombres de estos dos partidos que llevamos. El primero de ellos ha demostrado un absoluto dominio del juego con 21 puntos ante Oviedo y otros 13 ante Breogán.

Con algo menos de movilidad, pero con los mismos buenos movimientos y demostrando dureza en la pintura.

De la Fuente, siendo el líder del equipo como viene siendo habitual en los últimos 5 años. El capitán ha ocupado la titularidad en el 4, despejando hasta el momento una de las dudas que estaban sobre la mesa.

Tal y como declaraba Hugo López: “La adaptación ahora está siendo buena, aunque más lenta de lo que teníamos pensado, pero es la mejor manera de ir construyendo bien los cimientos”.

El hecho de contar con solo 3 jugadores de la pasada temporada está haciendo algo más complicada la pretemporada, pero va por buen camino.

Ante Oviedo se vio una gran versión del Real Valladolid, teniendo en cuenta que a los asturianos les faltaban jugadores de importancia. Victoria por 93-70 con un gran papel del antes mencionado Nacho Martín. El vallisoletano se marchaba hasta los 21 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias.

Una gran superioridad en la pintura, dominando en un partido de menos a más. Mostrando un juego alegre y ofensivo, muy habitual al de la pasada temporada. Mucho tiro exterior con 23 triples lanzados para un total de 9 aciertos, y, sobre todo, gran superioridad en el rebote en ambos aros (19 rebotes más que Oviedo).

En Lugo vimos una versión más intermitente, en gran medida por las bajas en la pintura que dejaron al equipo aún más en cuadro con la posible lesión de Joey van Zegeren. De los 78 puntos anotados por Breogán, 35 de ellos llegaron desde los interiores.

Un encuentro más por encima de los 20 triples lanzados (27) con un 44% de acierto. En cuanto al rebote, la antítesis de Oviedo, hasta 15 rebotes más capturó Breogán.

En general, el equipo ha demostrado que aún queda mucho margen de mejora, las piezas empiezan a encajar, pero con mucho recorrido todavía.

Ahora con tiempo para la recuperación de jugadores como Smits o Astilleros, el club afronta la gran cita de la Copa Castilla y León ante Tizona y Palencia. La presencia de estos y Van Zegeren dependerán de sus progresos durante la semana.

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