El Pucela naufraga bajo el diluvio de Montilivi

El Real Valladolid cosecha su tercera derrota consecutiva tras cometer un riguroso penalti que transformó Stuani para poner al conjunto de Pacheta en una situación muy complicada

El conjunto pucelano iba a Montilivi con la necesidad de ganar, al igual que su rival, el Girona, que venía con una racha de tres partidos consecutivos perdiendo. Tras esa pena máxima transformada por Stuani ahora le toca al conjunto blanquivioleta vivir esta mala e idéntica dinámica. Pocas cosas buenas, por no decir ninguna, se pueden sacar de la derrota por 1-0 ante el Girona. Un equipo sin ideas, incapaz de servir balones con peligro a sus delanteros y con errores defensivos de bulto.

Todo esto provocado por un Roque Mesa que busca más su brillo y lujo personal que el del equipo. Y eso se vio en varias contras en las que tenía opción clara de pase y frenó la jugada por hacer un recorte, que sí, que queda muy bonito, pero es muy poco útil. Si a ello, se le suma que Óscar Plano estuvo desaparecido, que nadie consiguió conectar con Weissman, el bajo nivel de Nacho y de los centrales y la fragiliad defensiva, pues el resultado es este. Lo único salvable, la primera parte de Aguado y el debut de un Gonzalo Plata, que no paró de intentarlo, aunque sin acierto.

Un Pucela con hasta cinco cambios en el once, empezó con intensidad bajo el diluvio, pero esta tan sólo duró diez minutos. A raíz de ahí, dominio local e incertidumbre visitante. Bernardo perdonó con un cabezazo que se marchó desviado por poco y el Valladolid “reaccionó” por inercia con un disparo lejano de Roque Mesa a las manos de Juan Carlos y una chilena de Weissman que se fue alta. Poco más pasó antes del descanso. Ambos equipos buscaban hacer el partido largo y que pasaran pocas cosas. Algo típico cuando vienes en mala racha, pero que sea común no quiere decir que sea efectivo. 0-0 y a vestuarios.

El rapapolvo de Pacheta y lo que se habló en la bocana surgió efecto en el segundo tiempo. Del 45′ al 58′ se vieron los mejores minutos del Real Valladolid sobre el campo. Este asedio blanquivioleta no acabó en gol, ya que el disparo de Nacho Martínez se estrelló en el lateral de la red tras una buena jugada dentro del área entre Weissman y Anuar. Más tarde lo intentó Plano con un tiro lejano que se marchó fuera por muy poco. Dos consecutivas para un Pucela, que ahora sí, finalizaba. En el 53′ llegó una de esas en las que Roque no la soltó en un cuatro para cuatro con Nacho sólo.

Roque Mesa lamentándose tras fallar una ocasión (Foto: Real Valladolid)

Tras varios intentos de Anuar y Weissman y cuando mejor estaban los de Pacheta, llegó el mazazo. Varapalo en forma de penalti de Queirós sobre Valery. Eso, con Stuani desde los once metros es sinónimo de gol, y sucedió lo que se esperaba. Engañó muy bien a Roberto. 1-0 y un Real Valladolid hundido. Otra vez, un error impropio, que no se puede cometer le costó muy caro al conjunto pucelano. El míster burgalés cambió el esquema y dio entrada a Sergio León, Gonzalo Plata y Toni Villa para intentar conseguir el empate.

El ecuatoriano, voluntarioso, estiró al equipo y lo llevó hacia arriba, aunque sin mucha conexión con sus compañeros. Con él y con Toni el equipo creció, pisó campo rival y llegó con Luis Pérez y Roque Mesa como máximos artífices. Sin embargo, no incomodaron demasiado la portería rival. Cristo González lo intentó, pero la defensa repelió el disparo. Así, acabó otro enfrentamiento más en el que el Pucela no supo reaccionar ante la adversidad.

Tres penaltis cometidos en tres partidos fuera de casa. Seis goles en contra y ninguno a favor en los últimos tres encuentros. Una situación crítica difícil de solucionar, aunque el viernes que viene el Alcorcón, con tan sólo tres puntos de 18 posibles y entrenador nuevo, visita el José Zorrilla. Con la condición de ‘equipo aspirina’ que tienen los castellanos, todo puede pasar.

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