Crónica | Sevilla FC – Real Valladolid: El fútbol es muy injusto (1-1)

Sergio alineó a jugadores menos habituales contra el Sevilla y el Pucela hizo uno de sus mejores partidos. Kiko Olivas adelantó a los visitantes y los hispalenses empataron con un penalti muy riguroso.

El Real Valladolid había vuelto muy bien tras el parón. No tanto en cuanto a resultados, pero sí en cuanto a juego y a la manera en la que compite. Contra el Sevilla no se quedó atrás, solo un dudoso penalti por mano de Javi Sánchez en el minuto 83 les privó de la victoria.

Sergio planteó un 4231 con un once poco habitual: Masip en portería, Antoñito entró en el lateral derecho para dar más profundidad al equipo. La pareja de centrales la formaron Kiko Olivas y Javi Sánchez, ambos a gran nivel en cuanto a salida de balón y contundencia defensiva. El lateral izquierdo lo ocupó Raúl Carnero para parar a Navas y Ocampos por la banda más peligrosa del Sevilla.

El doble pivote pucelano lo formaron Fede San Emeterio y Míchel. Uno orientado a labores defensivas y el otro a llevar el equipo hacia delante. Las bandas las ocuparon Waldo y Hervías, dos hombres rápidos y muy verticales, a los que no les da miedo encarar. Sería la primera vez que veríamos a Hatem Ben Arfa como titular en el Valladolid. El francés actuaría en la mediapunta para enlazar con el delantero y estar cerca del área. Como delantero estrenaría titularidad el canterano Miguel. Con el 29 a la espalda su función era la de “pegarse” con los corpulentos centrales del Sevilla y bajar balones.

Este partido ha demostrado que si quiere el equipo puede jugar de otras maneras más dañinas para las defensas rivales. Sin embargo, esto es algo que no se puede hacer en todos los partidos, y eso lo sabe muy bien Sergio. Cuando hay que centrarse en defender el plan sale bien y cuando hay que ser valiente también. No hay mucha diferencia entre titulares y suplentes, incluso se podría decir que la supuesta “segunda línea” compite mejor que la primera.  El mérito que tiene esta temporada es ese: tener a todos enchufados, casos como el de Miguel, el de Waldo o el de Javi Sánchez lo demuestran. Los tres a gran nivel en los partidos que han jugado desde que se volvió a la competición.          

El objetivo era competir como el día del Atlético. Y eso se hizo incluso mejor. El Pucela salió a plantar cara de tú a tú al cuarto clasificado de la Liga. En los primeros 20 minutos de partido le faltó contundencia en defensa, y con eso llegaron las ocasiones hispalenses. Dos cabezazos acabaron en las manos de Masip. La más clara la tuvo Ocampos. Banega volvió locos a los jugadores del Valladolid y con dos cambios de banda dejó solo a Navas.  El lateral le puso un balón perfecto a Lucas y el argentino estrelló el balón en el larguero. Después del susto, el Valladolid defendió mejor y siguió en la misma línea. Las ocasiones llegaron solas.

La clave del juego pucelano fueron las bandas, Antoñito y Hervías por la derecha hicieron constantes dos contra uno a Escudero. Waldo por la izquierda causó estragos en toda la defensa. Una falta provocada por Hervías propició la jugada del gol. El buen tacto de Míchel con el balón, de las pocas veces que el 21 pone una pelota perfecta. Un centro suyo  cayó medido en la cabeza de Olivas. El central no se lo pensó y la puso al palo largo para batir a Vaclik. 0-1 en el marcador. Saltaba la sorpresa, no era lo esperado, pero el Pucela se comía al Sevilla poco a poco.

La buena salida de balón de los centrales pucelanos, la figura de Ben Arfa abriendo espacios al bajar a recibir y moverse entre los mediocentros y la línea defensiva, y la de Miguel fijando centrales y peleando todos los balones. Estas tres cosas fueron claves para que los blanquivioletas no pararan de acercarse a la portería rival. Sin ocasiones, pero con mucho peligro por ambas bandas. Así, se llegó al descanso.  Los de Sergio por delante haciendo un gran partido.

El principio de la segunda parte fue igual que el inicio del partido. El Sevilla con la pelota, pero esta vez volviendo a crear peligro. Tanto es así que en un asedio de corners, Suso la puso desde la derecha.  El balón era un caramelo y Munir lo mandó para dentro. El VAR entraba en acción. El hispano-marroquí estaba adelantado por un pie y el gol se anuló. Por suerte para el Valladolid seguía el 0-1 en el marcador. Y los blanquivioletas se crecieron.

Se afrontaba el final del partido con un Sevilla impreciso y sin saber que hacer. Sergio vio eso y dio entrada a jugadores como Alcaraz, Plano y Unal. Ahí se vio un Pucela muy ancho en ataque y muy junto en defensa. Con los cinco cambios de Sergio el equipo siguió funcionando muy bien.

Llegó el momento de la polémica. Un jugador del Sevilla remata de cabeza y el balón impacta en  la mano de Javi Sánchez, según Pizarro Gómez. El VAR lo ratifica y Ocampos engaña a Masip y empata el partido.  El Valladolid acabó el partido con dos ocasiones muy claras. Una en las botas de Alcaraz, el mediocentro se fue de tres y la pegó muy forzada. Vaclik hizo un paradón  y volvió a aparecer para despejar un tiro de Unal.

Con este empate, el Pucela se queda con 35 puntos, nueve por encima del descenso y golaverajes ganados. Con apenas tres puntos más sellaría su permanencia matemáticamente. El Sevilla sigue cuarto e incrementa su ventaja sobre el Getafe con cinco puntos. 

 

 

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